Conduce de verdad. Gira el volante, acelera y frena. Si entra muy rápido en una curva, el coche se va de morro; si se sale, el comisario lo vuelve a poner y pierde tiempo.
Qué siente. Mira la carretera hasta casi 3 segundos por delante y, si hay un obstáculo, mira al hueco por donde pasar. Cinco rayos le dicen a qué distancia está el borde, un obstáculo o un coche. Nota su velocidad, el derrape y el agarre. Abre Mente para verlo en directo.
Aprende de dos formas. La lenta es la evolución: cada generación, 64 versiones de su cerebro conducen y las mejores tienen hijos. La rápida es su memoria: si se sale en una curva frena antes ahí, y si un obstáculo no le deja pasar por un lado, la próxima vez prueba por el otro.
Conoce cada pista. Cuando practicas o corres, el portátil entrena a la vez una versión de tu piloto solo para esa pista, y en cada vuelta tu coche recibe lo nuevo. Se guarda para la próxima vez.
No se rinde. Si pasa un rato sin mejorar, prueba ideas más atrevidas para salir del atasco. Chocar y dar volantazos restan nota: así aprende a conducir limpio y suave.
Tu coche. Las mejoras del Garaje cambian la física de verdad. Tu piloto siente la velocidad y la frenada respecto a su coche, así que aprovecha una mejora en cuanto la monta.
Aquí cada uno entrena su propio piloto de inteligencia artificial. El tuyo empieza sin saber conducir y aprende en tu móvil mientras tienes la app abierta. Cuando corra bien, apúntalo a la liga desde Carreras.